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Cómo reflejar la cultura de un país a través de la infografía
POR XABIER DÍAZ DE CERIO
Director de Arte de El Comercio (Lima, Perú)
Encontré a Percy Medina sentado en su pequeño taller de artesano una mañana que viajé hasta Cochas, un alejado pueblo enclavado en la sierra peruana. Tallaba minuciosamente una calabaza con la ayuda de una herramienta punzante hecha por él mismo. Percy, como más de la mitad de los habitantes del lugar, se dedica a hacer mates burilados, un tipo de artesanía conocida en todo el Perú y que encuentra en Huancayo su centro de mayor desarrollo.
Los mates burilados son una manifestación más de la cultura visual que tiene el Perú. Antes de la llegada de los españoles, los pueblos precolombinos sudamericanos aparentemente no desarrollaron la escritura. No les hizo falta. Las imágenes con las que llenaron muros y cerámicas fueron suficientes para la transmisión de sus historias, desde las más grandes hazañas hasta los hechos más cotidianos. La primera vez que descubrí la cultura Mochica (200-800 d.C.) no lo podía creer. Sus cerámicas están decoradas con auténticos relatos narrados en imágenes: sacerdotisas, señores de la guerra, prisioneros sacrificados, pescadores o dioses míticos están representados sin mediación de palabra alguna. Éste es sólo un tesoro de los muchos que esconde este país sudamericano. Percy es heredero de ese afán por registrar los acontecimientos de manera gráfica.
El Perú son muchos países en uno. Diferenciarlos es cada vez más difícil porque todo tiende inexorablemente a mezclarse. Aquí, donde el índice de analfabetismo ronda el 10% de la población (aún es mayor entre las mujeres) podemos decir que existe un "Perú de las Letras", con embajadores ilustres como Mario Vargas Llosa, candidato al Nobel de literatura en varias ocasiones, Alfredo Bryce Echenique, el indigenista José María Arguedas y el poeta César Vallejo. Lejos de la capital, este Perú convive con la cultura popular y visual que existe en sus provincias. A eso yo le llamo el "Perú de las Imágenes", que es fascinante y cuya gente que lo integra lo es aún más. Cuando se expresan en español a veces no lo hacen correctamente (muchos tienen el quechua como lengua materna), y cuando escriben no llegan a la expresividad que alcanzan cuando toman un pedazo de arcilla y moldean una figura, cuando llenan de personajes tallados la superficie de una calabaza o cuando tejen la historia de su familia en hebras de lana de alpaca.
El diálogo entre esta manera de representar la vida y el periodismo visual es sorprendentemente fluido. Cuando Jeff Goertzen me pidió dar una conferencia sobre cómo reflejar una cultura a través de la infografía, sentí que el Perú ya había invadido mi trabajo. Este país ha llegado para asentarse con fuerza y cambiar, incluso, las formas de contar que yo tenía asumidas. Ambos campos tienen sus propios fundamentos sólidos e irrenunciables. El punto, para mí, era encontrar ese espacio común que los une. Sin renunciar al rigor periodístico he procurado dejar que los colores, los sonidos, las formas, la luz y hasta los olores del país influyeran en cada gráfico. En estos cuatro años de trabajo, en el equipo de infografistas del que formo parte hemos incorporado las particulares formas de contar historias que tiene la cultura peruana. Hemos desarrollado un concepto de tomar de la realidad elementos netamente locales y volcarlos en moldes gráficos que pudieran ser universalmente identificados. La utilización del dibujo manual, tan bien desarrollado por el diario Clarín de Argentina, nos sirvió para canalizar la idea. Por un lado, porque pensamos que era la mejor manera de unir activamente el grupo de ilustradores y diseñadores con el que tenía que formar la actual sección de infografía. Ellos no conocían de periodismo y se empeñaban en utilizar la Mac como única forma de desarrollar los gráficos, cuando con el lápiz o la acuarela podían alcanzar la excelencia. Por otro lado, las propias historias requerían ser contadas así. Estas pequeñas-grandes historias necesitaban la textura de las telas, la aspereza de los muros de adobe o la personalidad de un dibujo no manipulado en computadora.
¿Por qué reflejar la cultura peruana? Obviamente cuando llegas a un país en calidad de extranjero, los temas más locales atraen por lo pintoresco. Vivir en un lugar alejado del tuyo es una aventura fascinante que necesariamente se va a reflejar en el trabajo. No tendría ningún sentido hacer los gráficos en el Perú como si los hubiera hecho en España. La información es diferente, y la manera de ver las cosas también. Además existe un tema de acceso a las fuentes. Los gráficos logran ser excelentes cuantas más y mejores fuentes son consultadas. Hace tres años, haciendo un gráfico sobre el primer calendario precolombino encontrado en un templo mochica al norte de Trujillo, el arqueólogo Régulo Franco me entregó un grueso informe sobre la famosa pared de adobe. En mis manos tenía el trabajo que todo un equipo de científicos había elaborado en nueve años. ¡Qué responsabilidad! Como Régulo, hay muchas personas que tienen cosas interesantes que contar y que esperan ser entrevistadas para que su conocimiento sea compartido por la mayoría. Así lo entendió el danzante de tijeras Rómulo Huamaní, protagonista de la última infografía que he publicado. La "danza de las tijeras" es una tradición que se remonta a la época de la conquista. Durante los varios días que dura el baile, el danzante intercede entre los hombres y la Pachamama (en quechua, Madre Tierra). Poca gente en el Perú conoce los detalles de esta tradición tan autóctona. Rómulo estuvo bailando más de cuatro horas en el estudio de fotografía para que todos sus pasos fueran registrados y de este modo componer el gráfico. Gracias a su esfuerzo, y a nuestros medios, los lectores tuvieron la posibilidad de saber un poco más; y saber es respetar.
Como periodistas tenemos la oportunidad de asistir como testigos en la primera fila de los acontecimientos. El poder multiplicador de nuestro trabajo es enorme porque, una vez publicado, llega a miles de lectores simultáneamente. ¿Cuántas personas ven, por ejemplo, un cuadro colgado en la pared de una exposición?
La responsabilidad de un medio de comunicación es enorme. En El Comercio nuestros gráficos no pretenden ser una pieza decorativa. Queremos que los lectores se interesen por asuntos de su propio país. ¿Cómo? No sólo es una cuestión temática. Hace tiempo que abrimos la puerta a infinidad de imágenes e iconos creados por antiguos peruanos y que ahora llenan nuestros gráficos más modernos. Estos iconos encajan perfectos porque, en el fondo, los temas que interesaron a nuestros antecesores no están muy lejanos de nuestras actuales inquietudes.
Haciendo un gráfico sobre el fenómeno climático de El Niño descubrí que una cerámica de más de mil quinientos años de antigüedad registraba el mismo hecho mediante dibujos magistralmente trazados. Quizá sus autores mochicas no sabían por qué sucedía el calentamiento de las aguas del mar, pero sí lo conocían lo suficiente para documentarlo gráficamente.
Algo así pasó con el primer infografista moderno en esta parte del mundo. Huamán Poma de Ayala, hijo de un capitán español y de una princesa inca, escribió una crónica ilustrada con el propósito de pedir la reforma del gobierno colonial español para salvar al pueblo andino de las fuerzas destructoras de la explotación, las enfermedades y el mestizaje violento y abusivo. Al confiar en la imagen visual como el medio más persuasivo de comunicación, Huaman Poma organizó su "Nueva Crónica y Buen Gobierno" con más de mil doscientas páginas en torno a cuatrocientos dibujos. Su trabajo hoy en día sigue tan vigente que los artistas contemporáneos utilizan la estética y el espíritu que desplegó este cronista del siglo XVI.
Diario El Comercio. Año 2003. Fotografías, ilustraciones, dibujos vectoriales: todo es válido para contar una historia a través de la infografía. El equipo de trabajo ha madurado mucho en cuatro años y su perfil es infinitamente más periodístico que antes. Nuestra línea de batalla han sido los reportajes, especialmente los culturales. Con ellos tuvimos tiempo para experimentar con la información. Dominados los gráficos de largo aliento, el nuevo paso ha sido aplicar lo aprendido a los gráficos de actualidad inmediata, en los que el trabajo es una carrera contra la tiranía del reloj. Entonces, o tienes las cosas claras o estás frito.
El día que visité a Percy Medina, el artesano de los mates burilados, sentí que no iba a ser un trabajo como los anteriores. Hay veces en que uno no decide involucrarse especialmente con un tema, sino que es el tema el que te involucra. Estaba en el taller solo, con una gran calabaza sobre sus piernas. La historia que estaba a medio tallar no tenía que ver ni con actividades agrícolas o ganaderas ni con fiestas tradicionales. En la parte superior estaba tallado el Air Force One. En la puerta del avión, el matrimonio Bush saludaba al presidente peruano Toledo y a su mujer, quienes esperaban al final de la escalera acompañados por una banda de músicos. Días atrás la televisión había difundido estas escenas. Un tema periodístico, como la visita del presidente estadounidense al Perú, era recogido en una artesanía inmediatamente. Ese día, el artesano y yo descubrimos que teníamos en común algo más que un simple gráfico.

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