El proceso de rediseño de Libération

POR MARIO R. GARCIA

Todo comenzó en abril de 2002, cuando fuimos invitados en Garcia Media a participar en una entrevista con el directorio editorial de Libération, en Parés. Recuerdo que desde el primer momento que entré en el edificio del diario ya tenía la impresion que había penetrado en un mundo de un diario muy, pero que muy diferente a lo que normalmente se encuentra en los periódicos de cualquier parte del mundo.

El edificio de la Rue de Berenger 11 fue, en su otra historia, un estacionamiento de autos y, por lo tanto, aún se mantienen las rampas que llevan de un piso a otro, de noticias internacionales a nacionales a cultura o deportes.

Y no es para sorprenderse, pues el que conoce la historia periodística y visual de Libération sabe que, como su edificio, este diario tiene historia. ¡Y qué historia! Libération ha sido el 'enfant terrible' de la prensa francesa, el 'darling' de los diseñadores en todo el mundo y el diario que los coleccionistas de estas cosas guardan con recelo, especialmente cuando se habla de primeras páginas que bailan a su propio ritmo, como el día en que le pusieron orejas de Mickey Mouse al logotipo del periódico para anunciar que se abriría un parque de Disney en París o cuando usaron los colores de la bandera 'gay' para celebrar el primer matrimonio entre homosexuales en Francia. Y qué decir de las páginas en las que se le dice adiós a una figura internacional. Entre las más memorables se encuentran las despedidas a Marcelo Mastroniani, Fred Astaire, Simone Signoret o George Harrison. Así que nos sentimos muy honrados, contentos y, al mismo tiempo, con un poco de nervios, al ser seleccionados para la labor de rediseñar Libération.

Una de mis primeras preguntas al director, Serge July, que, a propósito, es uno de los fundadores del diario, fue: por qué rediseñar un diario que, ante los ojos de todos, parecía bien diseñado y lleno de sorpresas visuales. "Queremos cambiar, Mario", me comentó Serge. "Hemos sido un diario vanguardista, pero ya nos han imitado. Ya lo que nosotros hacemos, lo que hicimos originalmente, lo hacen todos. Hay que crear un diario que presente nuevas ideas, para celebrar nuestro 30 aniversario." Y así fue como comencé yo mi proceso creativo, en la creación del Libération que ahora se encuentra en la calle.

Primero, tuvimos largas y tendidas conversaciones, en las que yo me percataba de los deseos de los directores, conversaba con los periodistas, y, desde luego, con el equipo del departamento de arte, liderado por Alain Blaise y Quintin Leeds, dos talentosos diseñadores que colaboraron con el equipo de Garcia Media desde el primer momento. Después de estas conversaciones, me metí yo un par de días en la biblioteca de Libération para estudiar los archivos, empaparme de la historia visual de este diario y captar la esencia de lo que le hace especial.

Armado con toda esta información, mi próximo paso fue formar el equipo de Garcia Media que me acompañaría en el proyecto, y decidí que sería ideal formar el 'dream team' tomando los talentos de nuestras varias oficinas: Paula Ripoll y Rodrigo Fino, de Garcia Media Latinoamérica, en Buenos Aires; Jan Kny, de Garcia Media Europe en Hamburgo, y el español Christian Fortanet, con quien ya he trabajado en un sinfín de proyectos desde hace varios años.

Nos reunimos todos en un taller de tres días en Buenos Aires, en julio de 2002, en pleno invierno argentino. Afuera de nuestras oficinas de Puerto Madero, lluvia y penumbra; dentro del estudio, un ambiente de creatividad total, ideas que también llovían y, al final del taller, varios conceptos que empezaban a despuntar. Unos más cerca del Libération actual, otros más lejos y un tercer concepto quizá demasiado vanguardista y atrevido, incluso para Libération.

Desde mi visita a los archivos de Libération, había notado que, entre otras tendencias, este diario parisino siempre incorporaba un tipo de letra algo infantil en sus páginas. Por lo tanto, pedí a Jan Kny, cuyo fuerte es la creación de tipos, que nos creara una fuente tipográfica juguetona. Así fue. Y nació Smoothie, que fue el nombre que le asignamos. Se puede ver Smoothie en los cabezales de ciertas secciones del diario.

El resto fue exponer a los editores las varias versiones que habíamos preparado en Buenos Aires, dejarles que discutieran entre ellos. Regresábamos de vez en cuando, hacíamos alteraciones, creábamos modelos que incorporabann un poco de un modelo, otra cosa del otro, etc. Al fin, durante el invierno de 2002, se hicieron pruebas impresas que se llevaron a focus groups para ver la reacción de los lectores.

Unas cosas gustaron más que otras, y, como en todos los diarios, hubo ciertos aspectos del diario actual que los lectores no querían abandonar. Percatados de todo esto, preparamos un prototipo final, que es muy parecido al que aparece hoy en las calles de París. Para la tipografia, seleccionamos dos fuentes de la Hoefler Foundry de New York: Gotham Condensed, con y sin serif, y Chronicle. Smoothie se usa para unos cabezales, mientras que Guide se usa para otros indicadores.

En términos de fotografía, otro de los elementos fuertes a través de la historia de Libération, se determinó que era mejor usar fotos grandes y dominantes que utilizar varias fotos con poca presencia, y pequeñas. Se puede ver más color en algunas páginas y se pueden leer textos en la primera, algo diferente para Libération.

Yo he mantenido un "diario" de mis experiencias con Libération desde el primer día que les visite. En una de las entradas de mi diario, escribí: "Será difícil poder hacer algo diferente en un diario como Libération, que ya lo ha tratado todo." Hoy, que se ha completado el proyecto, puedo decir que lo hemos logrado. El Libération que hoy se encuentra en la calle quizá no sea el diario más revolucionario, pero si se estudia este periódico, página a página, se puede ver que hemos mantenido el sentido histórico del mismo, ofreciendo una serie de sorpresas visuales al lector. El estudiante de diseño de diarios podrá ver en el nuevo Libération un interesante proceso de lo que es mantener armonía visual y al mismo tiempo incorporar elementos propios para cada sección. Y vale la pena mencionar que hay cosas que se pueden hacer en Libération que no se permiten en otros diarios.

MÁS INFORMACIÓN

Página de García Media: ver